Juegos de Poder: ¿Más impuestos?
agosto 31, 2009 Dejar un comentario
por Leo Zuckermann
Una cosa es saber que los impuestos son altos y otra muy diferente pagarlos.
Vaya que duele dejarle tanto dinero al gobierno. Sobre todo cuando se trata de uno extranjero. Es lo que pensé cuando vi el recibo que me daba el mesero. De la cuenta total, 25% era para sufragar el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Un cuarto de mi dinero se iría directamente a las arcas del Estado danés. Y es que Dinamarca tiene una de las mayores tasas de IVA. El ingreso de los impuestos en este país equivale a 50% de su Producto Interno Bruto. En México, en cambio, el gobierno sólo recauda 9% del tamaño de la economía. No hay duda: los daneses pagan muchos impuestos.
Le pregunté a un danés que conocí si no le dolía pagar tantos tributos. Me contestó que sí. No sólo la tasa del IVA era alta; también la de los impuestos sobre la renta que está entre 43 y 63% del ingreso del contribuyente. Sin embargo, el danés me aseguró que los impuestos altos eran una condición indispensable para mantener la extensa red de seguridad social que existe en ese país. Todo danés recibe del Estado una educación de calidad, servicios médicos de la cuna a la tumba, un generoso seguro de desempleo, pensiones decentes para retirarse a los 65 años, diversas actividades culturales y subsidios para la vivienda.
A los daneses les duele pagar tantos impuestos, pero comprenden que son necesarios para financiar uno de los mejores estados de bienestar. Más aún, saben que su dinero se gasta bien. Y es que una de las agendas centrales del gobierno danés es crear un sector público transparente que le rinda cuentas a la población. La población tiene a su disposición toda la información de cómo se gasta hasta el último centavo de sus impuestos. No sorprende, entonces, que Dinamarca sea el país menos corrupto del mundo de acuerdo con Transparencia Internacional.
He ahí el quid del asunto fiscal: la sociedad está dispuesta a pagar más impuestos siempre y cuando el dinero se gaste bien y, para ello, se necesita un régimen de total transparencia de los recursos públicos.
Menciono este caso porque a mi regreso a México me encontré con muchas historias que tienen que ver con el mal manejo de los dineros públicos. Abusos que dan coraje, aún en un país donde las tasas impositivas son menores que en Dinamarca.
Un ejemplo. El ex alcalde de Ecatepec, José Luis Gutiérrez, se otorgó un bono de casi 17 millones de pesos tres días antes de que entregara la administración a su sucesor. Él mismo autorizó la partida aduciendo que se trataba de una compensación por “servicios y desempleo”. Mientras tanto, cientos de proveedores se quedaron sin cobrar sus servicios prestados, al explicarles que no había recursos para poderlos liquidar. Así gastan nuestros gobernantes los impuestos que nos cobran: como si fuera su dinero.
Segundo ejemplo. Excélsior reveló ayer que la fracción del PRD en la Cámara de Diputados le otorgó 50 millones de pesos del presupuesto legislativo a la presidencia legítima de Andrés Manuel López Obrador. Otra vez, como si fuera su dinero, sin que nadie lo autorice, con total opacidad, la diputación perredista desvió fondos multimillonarios a un movimiento político privado. ¿Por qué nuestros impuestos tienen que financiar las actividades de un ciudadano común y corriente que se ostenta como presidente legítimo de México? Si mañana yo digo que soy soberano del universo, ¿también me darán dinero?
La siguiente Legislatura seguramente tendrá que aumentar los impuestos en México ante la caída estrepitosa en los ingresos públicos. Pero si los gobernantes mexicanos siguen gastando el dinero del erario como si fuera su tesoro privado, mejor que no suban los impuestos. Si se trata de despilfarrar dinero, prefiero hacerlo yo que ellos.
[Excélsior]




