Sin relación, tarjetas y crecimiento

+ El incremento en el número de tarjetas de crédito en algunos estados de la República entre el 2001 y el 2009 llega a representar más de 500%, sin embargo, esto no ha sido un factor que incida en la mejoría del desarrollo económico de las entidades, asegura el reporte de inclusión financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El documento establece que en el caso de Coahuila, en el 2001 existían 37 tarjetas de crédito por cada 1,000 habitantes, mientras que para el 2009 se tenían 247 plásticos por cada 1,000 personas, lo que significa un aumento de 562% en ocho años.

No obstante, la entidad sólo contribuye con 3.3% del PIB nacional, con un PIB estatal de 386,600 millones de pesos al cierre del 2009, según datos del reporte “Indicadores Regionales de Actividad Económica”, elaborado por Banamex.

Casos similares son los de los estados de Zacatecas que registra un incremento de 370% en ocho años en el número de tarjetas de crédito, mientras que Colima alcanzó un aumento de 310%, sin embargo su participación en el PIB nacional es de 0.8 y 0.6%, respectivamente.

El reporte de la CNBV considera que el incremento en el número de tarjetas no corresponde al desarrollo económico de los estados durante el mismo periodo. Más aún, estados como Zacatecas y Coahuila han tenido un incremento superior en tarjetas de crédito al Distrito Federal en el mismo periodo, no así en su crecimiento económico.

Proyectos productivos
José Luis de la Cruz, director del centro de estudios económicos del Tec de Monterrey, campus Estado de México dice: “Las distintas regiones no deben tener sólo tarjetas como único producto bancario para generar crecimiento económico.

Se requiere que tengan acceso a créditos para proyectos productivos que les permitan desarrollarse económica y socialmente”.

El académico considera que si se desea generar un desarrollo homogéneo en el país, los bancos deben aumentar su oferta de productos, en los estados de la República con menor actividad comercial.

Por su parte, Ignacio Deschamps, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), considera que el crédito al consumo ha sido un factor que ha participado en el crecimiento de México, al ser el que le permite a las personas adquirir más bienes en su localidad, con menos esfuerzo.

“El acceso al crédito en las poblaciones de bajos ingresos es un factor fundamental para crear clase media y esto es lo que tenemos que rescatar como política pública”, asegura Deschamps.

Hay estados que han registrado decrementos en el número de tarjetas de crédito, como Durango con -35% del 2001 al 2009 y Tlaxcala con -23% en el mismo periodo, alcanzando cada uno 84 y 42 tarjetas de crédito por cada 1,000 personas.

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